No me canso de pensarte II


Todo se transforma en un instante. Apareces y desapareces. Cambias mi manera de actuar con una simple mirada. Me atrapas, me enganchas y quedo perdido bajo tu hipnosis. Sólo bastó un segundo para conquistarme, para ser prisionero de tus pensamientos, para imaginarte en cada esquina. Sólo un minuto y todo vuelve a iluminarse.

Vuelven las ganas de vivir de tan sólo pensarte. Las ganas de batallar, de ganar y de imprimir felicidad para ambos. No te necesito aquí, sólo me alcanza con sentirte.

En tan sólo un minuto vuelvo a enamorarme. Acompañado también viene la confusión, el dolor, la alegría y la tristeza, la inseguridad, el sueño y los deseos, todos ingresan en esos 60 segundos, y cada uno de ellos viene para ocupar un mayor tiempo en el reloj.

¿Por qué uno no puede desestimar aquellos sentimientos con la misma facilidad con los que ingresaron cuando tu mirada se cruzó en mi camino?¿Por qué cuesta más dejarlos ir que hacerlos entrar? Todo sería más fácil si  el tiempo que utilizamos para enamorarnos sería el mismo que precisamos para olvidarnos.

Pero una vez más cierro los ojos y me convenzo a pensar que todo saldrá como lo visualizo en mis sueños. No me resigno a pensar que volverás a buscarme, convencida en conquistarme, cayendo en las redes que te obsequié una primavera que encuentra sus hojas caídas y los días más fríos y cortos. Ojalá no sea tarde, y que no haya comenzado a engañarme a mí mismo buscando el amor que no encontré en vos, en los brazos de alguna otra mujer.

Santiago Severo
(24/09/2015)
– texto reescrito de https://goo.gl/K7KLGK

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