Un recurso agotable


‘Echan a perder todas las historias de amor intentando que duren para siempre’ (Oscar Wilde)

El amor es una fuente de energía agotable, que contiene una cantidad predeterminada de cariño para cada persona que aparece en nuestras vidas. Cuando ese recurso se termina, no hay posibilidades de hacerlo resurgir, simplemente finalizó.

Creemos que escarbando en nuestro corazón podremos hallar un poco más de pasión para entregarle a esa persona a la cual, sin dudas, queremos mucho, pero el amor ya ha finalizado. No podremos revivirlo ni inventar uno nuevo. Se acabó.

Dejamos pasar el tiempo y observamos si aquel árbol vuelve a dar sus frutos, pero cuando el tronco de una relación se ha secado, las hojas ya no vuelven a relucir en sus ramas. Podemos dejar pasar lluvias y tormentas para regar aquellas raíces que tanto nos hicieron crecer pero lo seco, seco está.

Nos exigen que “volvamos a nuestras raíces” sin entender que quizá lo mejor es plantar nuevas, ya que todo nuevo amor nos permite volver a apuntar alto, sin barreras, hacia un cielo que no se choca con ningún techo. Nos genera una nueva fuente de energía, que una vez más es agotable, pero que no sabemos en verdad cuál es su capacidad.

Volver a buscar en los cajones aquel amor pasado no servirá para revivirlo, porque no hay nada que revivir, nunca murió, simplemente terminó. Cumplió su ciclo, como cada etapa en nuestras vidas que se termina y nunca regresan. Habrá que recordarlo en nuestras retinas, valorando los días en los que logró hacer florecer a nuestro jardín.

El amor nunca termina, siempre tenemos un poco más para dar. Deberemos afrontar el miedo de encontrar una nueva fuente de energía para seguir viviendo de él.

Santiago Severo
(29/05/2015)

2015-01-26 13.42.07

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