Un sonido superior al resto

El silencio atraviesa nuestras mentes.
Cuanto mayor sea la profundidad del lugar que nos rodea, más grande es el impacto que genera.

Quien no logra escuchar el silencio, nunca podrá reconocer su paz interior. Esa que nos permite que nuestros pensamientos no nos atormenten y taladren el cerebro.

Cuanto más camino, más me conozco y entiendo porque quise salir a encontrar el mundo que hay dentro mío.

La naturaleza nos entrega energías renovadoras para nuestro ser. Esas vibras no se encuentran en el pavimento, ni en la altura de un edificio. Tampoco en el amigo que cree conocerte ni en la familia que te crío.

Las fuerzas del verde salvaje, el reflejo del agua, la brisa que nos abraza, el rayo de sol que nos invade, permiten que conozcamos un poder interior del que a veces no nos creemos capaces de tener.
Cuando estoy solo rodeado de todo, me doy cuenta que nunca me encontraré en soledad.

El silencio deja que te escuches, y a veces pasamos años sin escucharnos.

Santi
(17/09/2018)

Agua en las venas

La vida corre muy rápido para detenerse a observar que sólo somos diminutos en tal inmensidad.

Recorre ríos y arroyos para llegar a tu orilla y sonreír por el camino trazado.
Siempre habrá alguien detrás tuyo que podrá observar tus huellas para alcanzarte y compartir tu vida.

Por el camino dejarás enseñanzas para los demás, también habrá fallas para que otros no vuelvan a tropezar con ellas y aciertos que podrán imitar.

Tu camino es el mismo que alguien transitó antes que vos, y será el próximo de muchos.

Santi
(16/09/2018)

Green Hidden

La inmensidad del verde salvaje hace que nos encontremos en la altura de este mundo, para recordar que la vida tiene muchos arroyos y todos nos conducen hacia el mismo río.

Existen diversidades de colores y culturas, todas cortadas por la misma tijera, rodean distintos caminos. Algunos resultan ser más salvajes y otros, más silvestres.

Alcanzar una cima siempre es épico. Poder ver desde las alturas que hay en el mundo nos permite entender que si uno quiere, puede existir el silencio interior.

Ese es el silencio que necesitamos encontrar en nosotros para poder crecer y sentirnos realizados aquí.

Santi
(06/09/18)

Algo parecido al paraíso

Ha pasado una semana y algo así como diez personas por aquí.

Montanita está haciendo mucho ruido. Todo se dio de repente, sin esperarlo. Tras llegar a Hidden House y empezar a trabajar, todo empezó a salir de manera ideal. Es probable que cuando salimos con nuestra mochila a recorrer el mundo, teníamos claro que una de las prioridades del viaje era conocer gente. Pero jamás imaginé que tan pronto todo iba a ser tan grato.

Hidden es como mi casa, con la única diferencia que nunca tengo un tiempo para mí porque siempre estamos haciendo nuevas sociales. Pasamos el día entero hablando en inglés con franceses, germanos, yankees y más. Hace diez días Lea decía que no sabía inglés y creo que lo sentía como una posible barrera para poder conocer extranjeros.
Hoy con Lea hasta nos ponemos a charlar un rato en inglés sin darnos cuenta.

La energía que vibra en este lugar es muy buena, y toda la gente que vamos conociendo se apega mucho a nosotros. Creo que sucede por nuestra buena predisposición para hacer jugar y divertir a la gente, por buscar el bienestar de todos, y encontrar momentos en común.
Es verdad que tal vez somos los únicos dos latinos que nos esforzamos por charlar en otro idioma y conocer gente. Pero todos estamos en la misma, también los alemanes y franceses cambian su lengua para poder charlar.

Todas las noches hacen que me sienta dentro de una película. Viendo a cada personaje que pasa por este hostel. Beer pong, Twenty One, Piramide y muchos otros juegos son la excusa para tomar y darle vida a la noche en el hostel. Para después arrancar para el centro a dar alguna vuelta y ver si la noche pinta para ‘boliche’.

Lo mejor de la noche, siempre es el día siguiente. Porque tras una buena noche, el vínculo aumenta y las charlas salen más a menudo.

Pero Montanita está de paso. Acá todos vienen a divertirse unos días, pasarla muy bien y continuar hacia otro lado. Mientras tanto, nosotros que como voluntarios tenemos que quedarnos al menos dos semanas, los vemos pasar y entablamos nuevas conexiones.

Ya ha pasado por aquí una amiga. Argentina, rosarina. Fue la primera mujer con la que charlé y me divertí tanto como si estuviese en CABA. Con quien pude abrirme y conocernos. Crecer. Con quien descubrí la sensación de estar un poco ‘triste’ al verlos partir para continuar con su camino. Pero entendí que es algo que seguirá pasando en cada lugar. Sólo se trata de no despedirse, sabiendo que el camino nos volverá a cruzar en otra parte.
También sucedió algo parecido con un argentino que sólo vimos dos días y ya casi lo sentía un amigo de toda la vida.
Después llegaron unos yankees que eran muy divertidos y graciosos.
Apareció una brasilera que hablaba como si hubiese vivido toda la vida en la Argentina, cariñosa y con mucho amor para todo el mundo.
Siguieron llegando más y más alemanes.
Hoy estuvimos todo el día con dos alemanas que llegaron ayer. Ellas con la predisposición de aprender español, que por cierto hablan muy bien, y con las ganas de enseñarnos alemán. Y bueno, en eso andamos, Hallo. Wie geht es dir? Bien y vos?

Españoles, inglesas, israelitas, canadienses y mucho más. Con casi todos pudimos entrar en su corazón y cuando dejan el lugar nos abren las puertas de su casa por si en algún momento pasamos por la zona.

El trabajo en el hostel va aburriendo un poco, las mañanas cuesta levantarse pero se soportan. Si bien nunca seremos dueños, nos sentimos como tales. Pronto volveremos al camino y la incertidumbre. Por ahora disfrutamos conocer tanta gente linda y generar vínculos y recuerdos que quedan para siempre en la mente de cada uno de los que formaron parte.

Santi
(04/09/18)

Nos volveremos a ver

Comenzó a ser común estar despidiéndose en el viaje, o más bien entender que estamos de paso por aquí.
La gente llega, se conoce, conecta y se encariña por unos días para luego continuar su camino.

Cada uno tiene su norte, y a veces nos movemos un poco para el este o el oeste, para acompañarnos un rato más. Modificamos los planes por la cercanía que sentimos con un nuevo ser en nuestras vidas.

El hecho de generar nuevos vínculos permite entender lo vital que son todos en nuestras vidas y logra que no se sienta el desarraigo a las tierras nativas, al amigo que dejaste en tu ciudad ni al amigo que vas dejando en cada ciudad.

Todos los días alguien se está yendo y siempre alguien más está llegando para generar nuevas marcas en la piel

Santi
(03/09/18)

La bendición

Tras arribar a Montañita, y ser atacado por muchas ofertas de hostel, terminamos cayendo en Hidden House, nuestro nuevo hogar.
Con un ambiente gringo y surfer nos recibió dicho lugar. Sólo por curiosidad después de confirmar que allí pasaríamos nuestra primer noche, consultamos por un posible voluntariado (trabajo a cambio de la estadía, como mínimo de dos semanas) y se nos abrieron las puertas ya que había unos cuantos voluntarios que se estaban por ir y precisaban nuevas personas.

“Me gusta el perfil que tienen”, nos dijo el argentino a cargo (junto a un chileno) del trabajo en el hostel.
A las pocas horas nos sentó a los dos y realizó la iniciación, el momento donde nos comenzó a transferir el legado.
Fran es un argentino que nació en La Plata, vivió unos años en Santa Teresita y hace aproximadamente seis meses que está viajando. Llegó a Montañita hace unos dos meses y pudo empezar a manejar el hostel por su dedicación y buena predisposición para trabajar. Pronto su camino continuará con destino hacia las playas de Brasil.
Mañana es su cumpleaños número 27 y unos cuantos amigos están con él para celebrarlo.

Llegar en el momento exacto al lugar correcto para poder sentirnos por primera vez en nuestro hogar desde que arrancamos a viajar.
Nosotros, potenciales reemplazantes para cuando el parta de aquí, le caimos del cielo. Todos ellos para nosotros, fueron las puertas hacia el mundo.

Mañana comenzamos a trabajar pero esta noche ya nos sentimos dueños de un nuevo hogar.
¿Qué tenemos que hacer? Ni tanto (por lo menos por ahora), limpiar los sectores comunes, mantener ordenadas las mesas, levantar botellas, sacar y poner hamacas paraguayas, atender a quienes ingresan y mantenernos al pie del cañon para mulear.
6hs por día con 2 free days por semana, nada mal. A cambio de virtuosos 90 dolares aproximados que gastaríamos en el hospedaje.

La vida en comunidad es lo que hay que atender si queremos crecer y tomar protagonismo en el hostel, algo que entiendo yo tenemos bastante experiencia.
Es imposible no volar e imaginarnos cumpliendo el legado que hoy nos encomendaron.

Llegamos al lugar exacto, en el momento correcto para sentirnos en casa y empezar a ser alguien en este viaje. Adquirir conocimientos y experiencias para hoy y todo lo que vendrá.

Hoy es el arranque de nuestro hostel, sean bienvenidos.
You’re welcome

Santi
(28/08/18)

Primera parada: Guayaquil

La triste sensación de despedirse y  la pizca de miedo que surgía a lo desconocido desapareció tras el momento de cruzar los molinetes en Ezeiza y saludar a mi familia que estaba detrás.
Tras eso, todo se olvidó. Quedaron atrás las dudas, la emoción y las lágrimas. Comenzó una nueva historia y el primer destino fue Guayaquil, Ecuador.

Comencé a bajar unos cambios para encontrar el famoso modo crucero para viajar. Ya sin la aceleración que vemos en Buenos Aires, pude ir buscando dentro mío una manera más tranquila para caminar. Empezar a escuchar a mi interior y dejar de atender preocupaciones poco relevantes.

Guayaquil fue el punto de transición para empezar un viaje. Los horarios ya no se medían de la misma manera y el reloj parecía ser de arena, tomando consciencia de lo que vale cada minuto en nuestras vidas. Entendiendo que la vida avanza pero no es tan veloz como a veces creemos en la rutina. Trazando nuevas medidas de tiempo en cada día.

La ciudad no tenía demasiadas atracciones y eso permitió frenar un segundo para pensar y caer en la cuenta de lo que había decidido para mi vida. Formar una nueva mentalidad acorde a la realidad que me rodea ahora, sabiendo que ahora me mido por mi y nada más que mi. Cuidando el mango y dejando que los plazos vayan dándose por sí solos.

Guayaquil fue donde paramos la pelota para comprender que estábamos haciendo. Ahora lo que sigue es aventura. Siendo capaz de chocar contra muros que no nos derrumben. Con toda estas fuerzas que fui incrementando hasta llegar al deseado Agosto del 2018.

No tengo dudas que Guayaquil fue el limbo entre Argentina y el mundo. El puntapié inicial para salir a la cancha a demostrar de que estamos hechos. La conexión conmigo mismo para poder conectar con el resto del mundo a partir de ahora. Para valerme de nuevos aprendizajes y formar una nueva persona en mí.

Una persona dispuesta a crecer, aprender y viajar. Sufriendo algunos días pero nunca olvidando que esta fue la aventura que elegí para este momento, disfrutando cada instante como si fuese el primero, porque para el último todavía falta un largo trecho.

Santi
(27/08/18)